jueves, 22 de enero de 2015

Cactus y crasas:


 Técnicas fáciles de cultivo y mantenimiento
Los cactus y el resto de las crasas o plantas suculentas son vegetales que presentan la particularidad de tener tejidos carnosos ricos en agua. Su capacidad de almacenar agua en las células los hace resistentes a las condiciones climáticas secas y áridas. Es posible cultivar estas plantas en una maceta para decorar interiores, siempre y cuando se conozcan las técnicas de mantenimiento que permitan por ejemplo la adaptación a un nuevo medio ambiente en lo que respecta a la luminosidad y la frecuencia de riego.


Los cactus son las plantas que conforman la familia de las cactáceas, que posee más de 200 géneros; algunos de los más conocidos son Opuntia, Cereus y Epiphyllum. El resto de las crasas, por su lado, tienen necesidades en agua más importantes, y podemos mencionar entre ellas los áloes, los agaves, las crassulas y las echeverias. Al desarrollar flores de hermosos colores y desprender un aroma particular, las crasas atraen a los insectos polinizadores.
Información general sobre los cactus y las crasas.


Originarias de América, las cactáceas son plantas suculentas introducidas en Europa en el siglo XVII. Utilizado como cerco defensivo o en la alimentación en sus regiones de origen, los cactus y las crasas en general se han convertido en plantas decorativas por derecho propio para interiores, terrazas o jardines de diversas partes del mundo. El período de latencia, útil para el crecimiento y la floración, es el período de reposo invernal.

 Para no perturbar esta etapa, las plantas deben estar en un ambiente luminoso, fresco y seco, con temperaturas que no excedan los 12°C. La aclimatación debe llevarse a cabo a mediados de mayo, colocándolas de forma gradual en el exterior. Este procedimiento es indispensable para evitar quemaduras en las hojas. Una aclimatación insuficiente se evidencia en la aparición de manchas de color amarillo después de la exposición de las plantas a la luz solar. La temperatura nocturna de las plantas durante su invernación debe ser de 5°C para obtener bellas floraciones.


Informaciones de cultivo y mantenimiento para lograr plantas hermosas
La propagación de las crasas puede hacerse tanto por germinación de semillas como a través de esquejes. De acuerdo al calendario de cultivo, el momento ideal para la siembra es la primavera, en un sustrato predominantemente mineral. Las semillas deben distribuirse de manera uniforme sobre el sustrato para luego ser cubiertas con una capa de arena.

El riego necesita ser llevado a cabo con regularidad hasta el despunte de la germinación, y luego hay que colocar las plantas en macetas en un lugar ventilado para secar el sustrato. El riego debe hacerse de forma racionada para evitar que las plantas se sequen o por el contrario que se ahoguen. La segunda técnica, el estaquillado, consiste en extraer esquejes de una planta madura utilizando un cuchillo. La estación ideal para realizar la operación es la primavera, pero también puede hacerse en verano, previendo un trasplante en la primavera siguiente.

Las estaquillas deben ponerse a secar en un hangar fresco y seco, lejos del sol. El tiempo de secado varía según el tamaño de los esquejes, y puede ser desde de una semana hasta un mes y a veces más. Las estacas se colocan en un sustrato al que se haya agregado arena gruesa, y hay que regarlo regularmente para asegurar el desarrollo de la raíz. El mantenimiento incluye regar, quitar el polvo de las hojas y hacer un suministro de fertilizante. El riego debe realizarse cada 15 días entre la primavera y el otoño, lo que corresponde al período de vegetación.

La frecuencia debe reducirse a una vez por mes durante los meses de invierno. La eliminación del polvo con un cepillo suave es útil para facilitar la penetración de la luz y el calor a través de las hojas. Se recomienda hacer un aporte de fertilizante líquido durante la floración, desde abril hasta septiembre. El fertilizante en gránulos NPK es adecuado para ser mezclado con el sustrato durante las operaciones de trasplante.


Consejos para una plantación exitosa de crasas
Para lograr una buena tasa de germinación se recomienda el uso de semillas frescas. Cada tres años, se recomienda proceder al trasplante reemplazando el sustrato. El objetivo es proporcionar a la planta un sustrato más rico compuesto de tierra y arena y también permitir que las raíces se desarrollen bien. Con este fin, lo mejor es colocar una capa de gravilla o de bolas de arcilla en el fondo de la maceta antes de añadir el sustrato para facilitar el drenaje.


 Para completar el dispositivo, una capa de piedras pequeñas que cubra la superficie del sustrato favorecerá el almacenamiento de calor y la estabilización del agua de riego. Al realizar el trasplante hay que asegurarse de que la base de la planta no quede enterrada. En resumen, el cultivo de cactus y suculentas es ideal para los entusiastas de la jardinería en la búsqueda de originalidad, que así lograrán tener hermosas plantas exóticas en su hogar.

miércoles, 21 de enero de 2015

Timbó

El timbó (Enterolobium contortisiliquum) pertenece a la familia de las leguminosas. Entre sus nombre populares encontramos el clásico Oreja de negro”, debido a la forma y coloración de su fruto. Este es una legumbre en forma de círculo incompleto de color negruzco que suele aparecer desde finales de la floración, manteniéndose hasta el invierno. Existe una leyenda que hace referencia a este fruto.

Un uso que le daban los pilagá es como astringente, con las hojas y frutos elaboraban jabones, detergentes y anti caspa, esto se debe a su contenido en saponinas. Además lo utilizaban para adormecer a los peces y de esta forma poder capturarlos más fácilmente. Los frutos suelen ser el alimento de algunos mamíferos en el centro y norte argentino, aunque pueden producirles abortos en algunas etapas de la gestación.

En la región rioplatense atrae a numerosos insectos, que a su vez son el alimento de algunas aves insectívoras. La etnia wichí elaboraba canoas ahuecando el tronco de la madera, ya que contiene resina lo cual la hace liviana y resistente al agua. Además contiene taninos, útil para las curtiembres de cuero. Con sus raíces elaboraban artesanías.
Este árbol se distribuye por América tropical y subtropical hasta Buenos Aires. Su hábitat de preferencia es la selva marginal, muchas veces formando comunidades donde domina, las cuales reciben el nombre de timbo sales. Es uno de los gigantes de la selva. Su estatus es vulnerable debido a que su hábitat está cada vez más degradado y modificado.

Debemos conocer bien a la especie, su biología y requerimientos de hábitat, para poder comenzar a cultivarlos. Se propaga por semillas y gajos, con una alta velocidad de crecimiento. Se recomienda que esté con sol directo o a media sombra y sólo se riegue abundantemente al plantarlo. Se adapta a los vientos de la región y a los suelos drenados. Se lo puede utilizar como ornamental en parques y jardines de gran escala, para avenidas y calles amplias. Por su porte aparasolado y su gran altura (hasta 20 metros) da abundante sombra.


martes, 20 de enero de 2015

Echeveria Elegans,

Perteneciente a la familia de las crasas o suculentas, la echeveria elegans, la más popular de su especie, es una excelente opción ornamental para darle un toque exótico a nuestro jardín. Procede de México, donde se encuentra en peligro de extinción, y es conocida también como rosa de alabastro, por la similitud de la piedra con el color de sus hojas. 

Éstas, ovales y gruesas, están dispuestas como una roseta apretada, recordando a los pétalos de las rosas. Su mayor ventaja es que es muy resistente a la sequía, por lo que se convierte en una planta ideal para lugares con lluvias escasas.

Más de 150 variedades componen la especie echeveria, llamada así en honor al botánico mexicano que la descubrió, Echeverría.  elegans, una de las más conocidas, no tiene tallo, así que emerge directamente del suelo como una gruesa roseta de hojas ovales de unos 2-6 cm. de largo y 2 cm. de ancho. Su floración tiene lugar en primavera, entre marzo y junio, época en la que podemos disfrutar de sus inflorescencias en forma de racimo de color rosa y amarillo.

Estas características hacen de esta suculenta una opción ideal para cubrir lentamente superficies complicadas del jardín (a modo de tapizante), cultivar en cubeta o maceta, y, sobre todo, para decorar y completar rocallas y arriates. Sus posibilidades ornamentales son enormes.

La echeveria destaca por ser una planta resistente que soporta sin problemas las carencias de agua y las altas temperaturas. Al proceder de zonas cálidas de México, se trata de una elección perfecta tanto para el interior como para los exteriores, siempre y cuando fuera el clima no sea excesivamente lluvioso o frío (aguanta unos cuantos grados bajo cero). Para su ubicación elegiremos pleno sol, donde sus flores y hojas adquirirán tonos más intensos. También se desarrolla bien en sombra ligera o semis sombra.

Prefiere los terrenos pobres, aunque se adapta bien a otras condiciones, y es importante que estén bien drenados. Lo mejor, sobre todo si cultivamos en maceta, es recurrir a un suelo mezcla de arena, sustrato rico en materia orgánica y tierra de jardín. No necesitan abono, aunque podemos enriquecer su crecimiento en primavera con fertilizante diluido especial para cactus.

Respecto al riego, ya hemos indicado que no necesita mucha agua. Si la planta está en una maceta, tendremos especial cuidado con los encharcamientos y no olvidaremos sacarla al aire libre en primavera. En caso de estar en el jardín, regaremos moderadamente en verano y escasamente en invierno, evitando mojar las hojas, ya que no tolera bien los excesos de humedad. No olvides eliminar las floraciones marchitas y racimos pasados: la planta te lo agradecerá con un crecimiento más vigoroso.

Las dificultades de su cultivo vienen por el exceso de riego. La podredumbre y los hongos pueden aprovechar esta circunstancia para acabar con la planta. La mejor forma de no llegar a este extremo es regando racionalmente, sin empapar, y evitando mojar las hojas. Respecto a las plagas, estaremos pendientes de las cochinillas, los pulgones y las babosas.

 La forma más común de reproducirla es plantando esquejes al comenzar el verano, aunque también es posible a través de semillas. Las hojas más adecuadas para multiplicar son las que se sueltan con facilidad del tallo. De uno de ellos, es sencillo obtener preciosas rosetas de echeveria que pueden durar hasta siete años. Sin duda, harán las delicias de cualquier rocalla o jardín.